Tuesday, December 25th, 2007...4:09 pm

Málaga se sube al AVE

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En la imagen, una simulación de un tren AVE Siemens entrando en la fábrica de Isofotón en el Parque Tecnológico de Andalucía
El AVE llega a Málaga… y , de alguna forma, al PTA

 

Un hito en la historia socioeconómica de la provincia. Málaga ya está conectada por tren de alta velocidad con el interior de la península, a 350 kms/h. Las inversiones en infraestructuras de comunicaciones son costosas (2.539 millones para 154,5 kms) pero generan posibilidades de desarrollo económico y riqueza y suponen un legado para generaciones futuras.

El AVE potenciará el turismo en la Costa del Sol, facilitará la organización de congresos o reforzará al puerto malagueño como puerto base de cruceros. Pero esta infraestructura también aporta un valor añadido para la localización empresarial y una ventaja competitiva para empresas como las del PTA. Se potencian además las sinergias en un eje (Málaga-Antequera-Lucena-Córdoba) que va aportar mucho a la economía andaluza en los próximos años .

Cierto es que el AVE debería haber llegado al menos 15 años antes, que la Unión Europea ya establecía en los años 80 el eje Francia-Madrid-Málaga-Algeciras como prioritario y que, en aquella época, los estudios de Fomento ya indicaban a Málaga, por su volumen turístico, como el destino con mayor demanda en el sur de España. Todos se apuntan ahora a felicitarse por la inauguración pero en los años 80 y principios de los 90, a pesar de los datos técnicos y económicos, tanto junta como gobierno central se opusieron a llevar el AVE a Málaga. Más tarde, a mediados de los 90, no fueron pocos los que intentaron soplar en contra del proyecto, tanto políticos locales como, sobre todo, de fuera de la provincia. Partidos catalanes como Convergencia i Unió pero también políticos ¿andalucistas? como el sevillano Alejandro Rojas Marcos o el jerezano Pedro Pacheco. Incluso llegó a aparecer un interesado estudio de la Universidad de Sevilla para echar tierra encima del AVE malagueño que, contradiciendo a Fomento, la Unión Europea y Renfe, dudaba sorpresivamente de la rentabilidad económica y la viabilidad técnica del proyecto. Finalmente unos terminaron por “subirse” al AVE y otros, ante la evidencia, por el silencio.

Es un logro de toda la sociedad malagueña, de los precursores de la plataforma pro-AVE y de los políticos locales de PSOE (Magdalena Álvarez) y PP (Celia Villalobos y Francisco de la Torre) que lucharon para convencer a la Junta de Andalucía y el gobierno central de que esa infraestructura, por criterios socioeconómicos y por justicia, tenía que hacerse. A veces se tacha al malagueño de indolente y en ocasiones es cierto, pero esta vez la gente se echó literalmente a la calle con el apoyo de los medios de comunicación locales para exigir el fin a una injusticia. Como ocurrió en su día con la reivindicación de la Universidad o con la defensa del Parque Tecnológico. Finalmente las administraciones (central, autonómica y local) y partidos (PSOE y PP) han colaborado para hacer realidad esta gran obra. Un ejemplo de lo que debería ser norma habitual y de lo que puede conseguir la sociedad civil cuando se moviliza en favor de causas justas.

Vídeo sobre el AVE Córdoba - Málaga

 

Es también el comienzo de una nueva etapa para una provincia que, a pesar de ser la de mayor crecimiento económico en España en la última década, ha padecido un escaso peso político y un déficit comparativo de infraestructuras que comienza a subsanarse desde el sector público y en gran parte desde el sector privado (tres de las cuatro autopistas de peaje que se han construido o se van a construir desde la autonomía en Andalucía: Málaga-Algeciras, Málaga-Las Pedrizas y Marbella-Ronda, próximo aeropuerto y puerto seco de Antequera etc. ).

Pero sería un error pensar que tras el AVE o la ampliación del aeropuerto ya se ha “cumplido”. Málaga sigue aún arrastrando carencias como el saneamiento integral o la urgencia de un medio eficaz y rápido que descongestione el intenso tráfico de la Costa del Sol. Hace falta un corredor ferroviario litoral ambicioso, que permita conectar desde Algeciras hasta Almería tanto con trenes de cercanías como de largo recorrido, y con un trazado nuevo entre el aeropuerto y Fuengirola.

Es un día para felicitarse por una infraestructura espectacular, pero sin olvidar que, en inversión por habitante de la Junta, Málaga sigue siendo la última provincia andaluza o que la del estado no debe frenarse ahora tras la ampliación del aeropuerto (el tercero de la Península Ibérica por volumen de tráfico por delante de Lisboa y el más saturado cuando se acometió su ampliación) o un AVE que por rentabilidad debió estar hecho hace 15 años cuando se desestimó una “Y” desde Córdoba hacia Sevilla y Málaga.

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